Cómo acertar con los regalos de Navidad (y con todos los demás)


Dicen que regalar es un arte....

...Más concretamente, es el arte de hacer feliz a la gente.

Todo regalo digno de tal nombre debería producir una inmediata sensación de alegría y por qué no, sorpresa. Porque te han regalado justo lo que querías. O lo que necesitabas, sólo que aún no lo sabías.

No lo vamos a negar, lograr esto no siempre es fácil. Todo regalo que se precie implica un cierto esfuerzo por parte del que regala. Pero merece la pena. Después de todo, tomarse el tiempo de averiguar qué es lo que realmente le interesa en la vida a una persona es una forma de mostrar aprecio e interés genuinos.

Y como aquí somos de sufrir lo imprescindible, te contamos nuestras tres reglas infalibles para regalar y acertar:

Regla #1: infórmate (un poco)

Bien, esto es básico. Sin llegar a los extremos de hackear el WhatsApp de familiares y amigos, es esencial tener una cierta idea de las coordenadas vitales del sujeto en cuestión. 

¿Le gusta lo orgánico o lo tecnológico? Su verano ideal, ¿ sería en una cala del mediterráneo o haciendo trekking en Mongolia? ¿Es un/una fan del layering coreano o su rutina se reduce a aplicarse la crema hidratante en el coche, mientras el semáforo está en rojo?

Hacer esto no sólo nos ayudará a afinar el tiro, sino que evitará que incurramos en algo aún peor: el regalo meh.

Cuando el Amigo Invisible ha llegado y te ha visto

El Amigo Invisible ha llegado ¡escóndete!

Nunca hay que dejarse llevar por el pánico y hacer un regalo rutinario. Incluso si estás al borde del colapso con tu lista de regalos, sé fuerte y no te rindas a lo de "Le compro esto, que ya lo cambiará por otra cosa, si eso". 

No te desanimes e indaga. Te ofrecemos inspiración aquí. O aquí también.

Y si la duda persiste - hay gente hermética, lo sabemos - pregunta sin miedo. A amigos comunes, compañeros de hobbies y/o parientes. Seguro que alguno tiene la información que te pone sobre la pista del regalo idóneo. 

Regla #2: huye del concepto tradicional de "regalo práctico"

Según la RAE, una de las acepciones de "práctico" es: "Que comporta utilidad o produce provecho material inmediato". Parece sencillo, ¿verdad? Pues no.

Las personas tenemos unas interpretaciones muy diferentes de "lo prácticoRegalar una caja de destornilladores de titanio o un pack de pijamas de felpa sólo comporta utilidad a los fans del bricolaje o a los que adoran abrigarse para dormir. De los pequeños electrodomésticos, ya ni hablamos (planchar no es una afición, amigos).

Eso que se acerca ¿es una batidora?

Eso que se acerca ¿es una batidora?

Para el resto de los mortales, este tipo de obsequios es una tortura (“¿Debería apretar más los tornillos de los toalleros?”. “¡Pero si me muero de calor bajo el edredón nórdico!”), no sólo por todo lo antedicho, sino porque no aportan felicidad alguna.

Esta es la clave.

Esos regalos no están hechos para su destinatario. Nadie los usará con alegría (si es que llegan a sacarlos de la caja). Puede que incluso inspiren remordimiento, por no poder ni saber usarlos y sentir que no estamos siendo agradecidos. Muy poco hedonista todo.

A nosotros, por ejemplo, nos encanta que nos regalen cosas que nos alegren la existencia cotidiana. Lo encontramos práctico a más no poder, eso de trascender la mundanidad con algo especial. Pues lo mismo le ocurre a mucha gente. 

Así que, antes de internarte en el pantanoso territorio del regalo práctico, asegúrate de que tu definición de dicho concepto coincide con la del destinatario del regalo.

Regla #3: confía en tu intuición

Ya conoces al objetivo y has desechado los regalos de chichinabo (por lo inadecuados, no por el precio). Ahora queda lo más importante: dejar fluir tu mente

Una perturbación en la Fuerza me señala el regalo perfecto

Cuando una perturbación en la Fuerza te revela el regalo perfecto 

No es una contradicción. En toda elección de regalo, hay un momento para la objetividad - ver reglas #1 y #2 - y otro para la intuición. Y este es el elemento que te va a ayudar a decidirte

Ya tienes tu selección de posibles regalos. Todos encajan. Pero hay uno que te llama la atención más que los demás y no sabes por qué. Puede ser un color, una textura, un detalle inusual. A lo mejor uno de los candidatos es el más sensato, la elección aparentemente perfecta. Pero a ti te llama más ése otro de ahí. Que tiene algo, pero no sabes lo que es. 

Ese “algo" es tu instinto diciéndote que te lances, que ése y no otro es el regalo perfecto. Así que, ante la duda, déjate llevar por tu intuición, que ya sabe lo que a ti aún te va a costar un poco racionalizar. Déjale que haga su trabajo, que no te va a fallar. 

¡Y ya está! Estas son las tres reglas a seguir para regalar con estilo. Ponlas en práctica estas Navidades y antes de lo que piensas, te convertirás en una Gurú del Regalo, capaz de lograr el equilibrio perfecto entre las expectativas del destinatario, las características del obsequio y tu propio criterio.

Ahora sólo te queda salir al mundo y compartir tu don con los demás ¡Buena suerte y Feliz Navidad!

 

 

 

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