Pioneros de la cosmética #1: Helena Rubinstein


"No hay mujeres poco atractivas, sólo mujeres perezosas"

Helena Rubinstein

Trabajo duro, mente activa

Y sobre esa declaración de principios, Helena Rubinstein construyó su imperio. Trabajadora incansable, devota de la belleza y el conocimiento, su marca es sinónimo de innovación y cuidados de lujo.

Empezamos con ella nuestra serie acerca de los pioneros de la cosmética, hombres y sobre todo, mujeres, que aplicaron su personalidad, conocimientos e instinto a desarrollar el sector de la belleza tal y como lo conocemos ahora. 

De Polonia a las Antípodas

Helena Rubinstein nació en 1872 en Cracovia y con 22 años emigró a Australia, donde empezó a trabajar como dependienta en el negocio de un familiar. Su piel blanca y su carácter desenvuelto llamaron la atención de las clientas, las cuales empezaron a pedirle consejo acerca de cómo cuidar su piel.

By Helena_Rubinstein_by_Paul_César_Helleu_(1859-1927).jpg:Paul César Helleu (1859–1927)DescriptionFrench painterDate of birth/death17 December 185923 March 1927Location of birth/deathVannes, Bretagne, FranceParisAuthority controlVIAF: 14851547ISNI: 0000 0000 6646 4626ULAN: 500009361LCCN: n84186719GND: 13212761XWorldCat - Helena_Rubinstein_by_Paul_César_Helleu_(1859-1927).jpg, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=16755664

 

Inteligente y emprendedora, Helena intuyó el potencial de la belleza y la cosmética. Se impuso la meta de perfeccionar la fórmula de la crema facial que su madre había metido en su equipaje antes de emigrar al otro lado del mundo y no paró hasta dar con la fórmula perfecta. Al mismo tiempo, siguió puliendo sus recomendaciones de belleza: proteger la piel de la exposición solar y del viento; hidratar la piel y dormir lo suficiente.

A la conquista del Viejo Mundo... y del Nuevo.

Su reputación como dispensadora de saber cosmético fue creciendo y en 1902, Helena inauguró su primer establecimiento: el salón de Belleza Valaze. Desde allí, llegaron el traslado a Londres y luego a París, mientras su fama crecía. En Francia, Helena empezó a producir sus primeros productos de maquillaje – colorete y polvos. Justo antes del estallido de la Gran Guerra, Helena abrió su primer salón de belleza en Nueva York y fue un éxito inmediato.

"Las mujeres estadounidenses tenían narices enrojecidas, labios grisáceos y una piel pálida como la tiza, ya que usaban unos polvos horribles para maquillarse. Comprendí que los Estados Unidos podían ser la obra de mi vida"

Desde ese momento y hasta la muerte de su fundadora en 1965, la marca Helena Rubinstein continuó con su filosofía de aúnar tecnología, ciencia y arte. Helena Rubinstein fue pionera en investigar aspectos que ahora consideramos parte natural de la oferta cosmética, como la relación entre belleza y nutrición, electroestimulación o cosmética para hombres.

Nuevo siglo, nuevos desafíos

En 2008, Helena Rubinstein se alió con la clínica de medicina estética y cirugía plástica Laclinic-Montreux. De ese partenariado ha surgido la línea re-Plasty, que busca reproducir los efectos de los tratamientos ofrecidos en Laclinic.

"Jamás me he sometido a un lifting facial; prefiero hacerme un lifting espiritual. En mi opinión, el efecto es prácticamente el mismo."

En 2014, Helena Rubinstein comenzó a trabajar con Jean-Marc Lemaître, Director de Investigación del Inserm (Instituto Francés de la salud y la Investigación Médica) para explorar las posibilidades de aplicación de las teorías de reprogramación celular en sus productos.

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